Pilares que sostienen el amor y permiten establecer relaciones saludables.

“Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una atadura. Que sea, más bien, un mar movible entre las orillas de vuestras almas”. (Khalil Gibran)

El amor es un fenómeno complejo, profundamente matizado por condicionamientos sociales y emocionales. Además de un sentimiento noble, que engrandece, el amor también requiere un aprendizaje.

Erich Fromm, en su libro “El arte de amar”, dice que “El amor es un arte, tal como es un arte el vivir. Si deseamos aprender a amar debemos proceder de la misma forma en que lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, música, pintura, carpintería o el arte de la medicina o la ingeniería”.

Las relaciones afectivas, especialmente las relaciones de pareja, están basadas en la idea que nos hacemos sobre el amor, más que en el amor mismo.

Los roles asignados por las sociedades, el individualismo, la competitividad, las formas preestablecidas para la manifestación del vínculo afectivo determinan unas relaciones afectivas complejas, muchas veces estereotipadas, donde no es fácil aceptar la diversidad, respetar la identidad del otro, valorar nuestra propia identidad y la libertad de movimiento personal. Estas cuestiones condicionan las relaciones de pareja y la posibilidad de ser feliz a dos.

Inspirándome en la pedagogía de las relaciones, en la inteligencia afectiva y emocional, en la ecopedagogía y el pensamiento biocéntrico, y recurriendo a la biodanza cómo sistema de  aprendizaje a través del cuerpo  propongo el proyecto “Los Pilares del Amor”, un camino de conocimiento enfocado a la renovación del vínculo y el crecimiento en pareja. Esta propuesta ayuda a desmitificar algunos conceptos preestablecidos socialmente así como a crear relaciones más sinceras. Al principio fue pensada sólo para parejas, pero después se amplió a todas las personas que deseen adquirir conocimientos teóricos y vivenciales con el fin de comprender relaciones anteriores y auto conocerse para comenzar a vivir relaciones más positivas.

La pasión, la sexualidad y el contacto experimentados en el enamoramiento, por sí solos, no son suficientes para sostener el amor. Hay otros factores que determinan la estabilidad de la relación. En la actualidad, opino que las causas del desequilibrio en las relaciones son la ausencia de respeto, autoestima, comunicación y límites. Por este motivo considero que son éstos los pilares fundamentales para sostener el amor en la pareja. Es imprescindible respetarse, establecer una buena comunicación (verbal y no verbal), potenciar la autoestima entre los miembros de la pareja y establecer límites claros (no todo es aceptable por amor). Desde esta perspectiva, es más fácil establecer los criterios propios de cada pareja de cara a su supervivencia en el tiempo.

Esta propuesta se realiza en grupo y complementa el conocimiento adquirido en consultas y terapias realizadas individualmente, en familia y/o parejas, ya que el grupo proporciona el sostén de la comunidad humana, donde hombres y mujeres se reúnen para aprender desde el propio cuerpo (recurso intrínseco con el que contamos para el aprendizaje), no sólo desde la capacidad intelectual.

En mi experiencia como consultora pedagógica, encuentro que las relaciones, en muchas ocasiones,  se transforman en una “prisión”, en un estancamiento personal en mayor o menor medida para ambos miembros de la pareja. Esto ocurre porque se piensa, erróneamente, que estar en pareja es un fin en sí mismo y no tanto  una oportunidad de crecimiento personal de ambos miembros de la relación. Se considera a la pareja como una especie de trampolín para la felicidad y se pierde el deseo de continuar creciendo juntos. Frecuentemente, incluso por cuestiones económicas, uno de los miembros de la pareja termina por renunciar a sus sueños y proyectos personales. Este aspecto es todavía más evidente cuando se tiene hijos, donde la atención se enfoca principalmente en la crianza. Para los hijos, en la convivencia familiar, la pareja es una referencia importante. Sin embargo, una gran cantidad de parejas se separan al poco tiempo de tener hijos por no saber gestionar las relaciones. Esto sucede cuando los pilares se tambalean.

Mujeres y hombres están aprendiendo a relacionarse a través de tropiezos basados en diferentes patrones psicológicos vividos en relaciones anteriores o bien en los modelos más cercanos como la familia, amigos, vecinos, películas, etc. Estos procesos culturales van determinando las futuras relaciones. Son tendencias comunes el miedo al abandono, la sumisión, la falta de amor propio, o bien actuar como superhéroes, siempre fuertes, victoriosos, escondiendo las debilidades. Estos comportamientos pueden producir relaciones dependientes y desequilibradas que no son saludables.

Cuando vivimos la experiencia de una relación real (que habitualmente no corresponde con lo que hemos imaginado en la adolescencia) nos damos cuenta de que no sabemos muy bien cómo afrontar las situaciones cotidianas con nuestra pareja. Se producen innumerables frustraciones y sufrimos por no saber identificar qué está pasando así como por sentir que no podemos superar los múltiples desafíos que se nos presentan en la convivencia.

Recopilo a continuación algunos testimonios personales de participantes en el curso para parejas, relatando lo que esta experiencia representó en sus vidas y en sus relaciones:

“Ha sido para mí una auténtica revelación. Aún no he acabado de asimilar y canalizar los sentimientos, ideas, autoconocimiento y conocimiento de mi pareja. Fue un encuentro conmigo mismo y con mi esposa. Nuestra relación ha mejorado desde entonces, aunque tenemos que seguir alimentando esta llama que es nuestro amor”. (A.M.L)

 “Vuelven a la superficie muchos sentimientos, emociones y atracciones que sentimos con, y hacia, nuestra pareja. Lo que estos "sentires" se entierran con el tiempo hasta salir de nuestro campo de visión emocional. Con el taller se reviven, haciéndose de nuevo presentes”. (A.C.G)

“Estamos reinventando todo desde cero, ya que los dos tenemos claro que queremos ser felices juntos, por eso en el taller se abrieron nuevas posibilidades para nosotros, nuevos ojos con los que vernos”. (C.M)

“Me hizo apreciar el amor desde lo más profundo, valorarlo cada día, disfrutarlo más y compartir de otra manera. Nos ha hecho sacar lo mejor de nosotros, amar, compartir, confiar y respetar”.  (B.B.J)

“Hombres y mujeres danzan juntos, de igual a igual, desde el amor, la autoestima, los límites, el respeto y la comunicación. Un regalo para la sociedad y el mundo”. (M.A.P)

“Me aportaron grandes momentos de alegría, bailes, relatos, abrazos y mucho amor”. (A.L.M.)

“Un trabajo que toda pareja antes de decidir casarse debería hacer, antes de decidir tener hijos y, por supuesto, nunca es tarde para empezar de nuevo, desde un nuevo aprendizaje, desde el conocimiento del cuerpo de cuáles son esos cuatro pilares que darán sustento a una familia, sobre los que se puede construir una vida desde el amor, la confianza, la fluidez y la escucha, desde la libertad y el auto conocimiento. Ha llegado el momento de ir juntos por el mismo camino y la misma dirección. Ha sido el principio de algo muy grande”. (I.L.G)

La pareja es un proyecto de vida, es quizás una de las relaciones más significativas para nuestro crecimiento personal. Este proyecto exige acciones, acciones de las personas implicadas. Por esta razón es necesario aprender a amar, a ser amado, a crear las condiciones necesarias para descubrirnos y descubrir, en el otro, posibilidades de vínculo, de afecto y de complicidad. Es necesario conocerse y conocer al otro para establecer una relación en cuyo seno crecer y continuar desarrollándonos como personas, apoyando el crecimiento del otro y así ir colaborando en la creación de una sociedad más auténtica, feliz y libre. Podemos vivir el amor sin miedos, sin prejuicios, compartiendo un proyecto común, respetando el proyecto y la libertad individual de cada persona.

Aline Reis

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